Cómo manejar las pataletas infantiles

Cómo manejar las pataletas infantiles,  es seguro una de las cosas más temidas por los padres. Sí, así es, llámala rabieta, berrinche, pataleta o aspavientos, sea cual sea el nombre que le des, estoy segura que es una de las cosas más recurrentes en el día a día,  y cómo gestionarlo se vuelve un gran dolor de cabeza. 

Estas últimas semanas he visto como Miranda se hace más grande, y no solo porque cumplió años, es que la veo como hace frases más complejas, como se interesa por saber nuevas cosas, como está de alta, grande, como conversa con otros, vamos que la veo como una niña súper crecida. 

Pero a la misma vez me ha tocado ver una niña con pataletas a todo dar, van de las pequeñas que pasan rápidamente a aquellas que pueden durar más de media hora, que no hay razonamiento, abrazo, contención o palabra que ayude.

Creo que estas rabietas no solo son algo de esa edad terrible de la aDOSlescencia, tiene que ver con ese momento del desarrollo infantil en el que se encuentran, en donde dejan de ser una extensión de mamá y papá y se dan cuenta que son una persona diferente. Están intentando descubrirse en su mundo, ser más independientes, y negarle esa ‘independencia’ es lo que produce esas crisis de frustración. 

Ahora bien, la teoría es muy bonita, está clara y da una luz en el camino, pero en la práctica, ¡buaaa! en la práctica es otro contar, por momentos me siento agotada, y sé, sin duda que aunque es algo normal, no es fácil de manejar. Y creo a veces que lo más difícil es cuando te sientes observado, el que está afuera siempre sabe que hacer para que no pase, pero como dicen en Venezuela, ‘Viví con él pa’ que vos veais’. 

Así que quise hacer este post de cómo podemos manejar las pataletas y no morir en el intento. ¡Vamos que no estoy sola, tu no estas sola, no estamos solos!

Las pataletas, no son más que una reacción exacerbada, muy exacerbada de su frustración, una forma de poner afuera, aquella emoción que no puede controlar y que obviamente no sabe poner en palabras. 

Lo más común para nosotros, como adultos, es observar la situación y pensar que:

  1. está llorando por nada
  2. está llorando por una tonteria
  3. tiene una rabieta sin sentido 
  4. está malcriado

Y ante esto siempre pienso, ¿sin sentido para quién? ¿tontería para quién? porque para nosotros puede ser que no sea nada, pero para ellos es un golpe real. 

Heinz Kohut, decía que las rabietas son parte de una ira narcisista, y me gustó su teoría, la pataleta es la respuesta  a una negativa, lo pone en descubierto de que no siempre sus deseos pueden ser atendidos en el momento. En otras palabras, decirle que no es un golpe a su ego. 

En fin, para mí son situaciones normales, necesarias para los niños, porque necesitan aprender a manejar la frustración. Creo que lo importante está en como ayudamos nosotros como padres. Así que aquí te dejo algunas recomendaciones

Cómo manejar las pataletas infantiles

 

  • Reconoce que hay una emoción

Una de las cosas más importante es que tú como mamá/papá reconozcas que hay una emoción, para poder ayudarle a comprender que hay algo que puedan estar sintiendo, rabia, miedo, dolor, hay algo que está allí y deben conocerla para aprender a enfrentarse a ella.

Por ejemplo, ante estas situaciones de rabieta, le suelo preguntar a Miranda si está brava, o triste, ya con eso puedo decirle ‘entiendo que estás brava, pero es hora de dormir en tu cama’

  • Déjale que exprese el llanto

    Lo primero que siempre viene a la mente, y lo digo porque me pasa a menudo, es decir, ‘no llores’, ‘no tienes porque llorar’, ‘deja de gritar‘, y siempre me digo a mi misma, si llora es porque es su forma rudimentaria de expresar lo que siente, ¿cuántas veces no nos pasa a nosotros como adultos? sentimos impotencia o una gran rabia y nos dan ganas de llorar aunque eso ‘no solucione nada’.

Cuando me pasa,  le digo puedes llorar si lo necesitas, cuando te calmes hablamos para solucionar lo que esta pasando.

  • Da otras opciones

En ocasiones lo que suscita un berrinche es una negativa, algo que no le podemos dar, sin embargo estoy segura que si ofrecemos opciones, siempre y cuando sea factible, ayudarían a evitar el malestar, y con esto no se trata de ceder ante su pedido, sino de enseñarle, que en ocasiones no se puede lo que quiere, pero existen otras opciones que puedan ser mejor para el niño y para todos. 

Anoche justamente no quería irse a su cama, luego de explicarle que estaba cansada y que era hora de acostarse en su cuarto, le di a escoger de que lado de su cama quería dormir, o que peluche/muñeca quería con ella en su cama; parece tonto, pero son opciones que la ayudan a salir por momento del ciclo y a calmarse. 

  • Reconoce sus tiempos

La mayoría de las rabietas ocurren cuando los niños están muy cansados, cuando han vivido emociones muy fuertes, cuando están pasando por cambios importantes, así que es primordial que reconozcas esos momentos y situaciones para ayudar en lo posible a evitar las explosiones de ellos, intenta mantener su rutina, que es eso lo que les ayuda a mantenerse seguros. 

  • Explica razones

Creo que la mayoría de personas de esta generación se criaron con el ‘porque yo lo digo’ ‘porque yo mando y punto’ y realmente esa no es una razón contundente del porque estamos diciendo que no. Al explicarle en palabras, la verdadera razón de porque decimos no, seguro que no parará la rabieta, pero si que lo entenderá luego y ayudará en largo plazo. 

Hace unos días Miranda comenzó a llorar porque quería  jugar con los documentos de identidad dentro de mi cartera, le dije que no podía, que eso era de mamá, que con eso no se jugaba, y era como hablar con la pared, le pedí que me escuchara y saque cada uno de los documentos y tarjetas  y le explique porque cada uno era importante, que eran y para que servían y porque con eso no se jugaba, no dejo de llorar al instante, pero en ese momento dejó de pedir jugar con ellos, y a los minutos logró calmarse.

Recuérdate a ti mismo, sé paciente, sé coherente, sé la calma que quieres ver en tu hijo

Quizás estas recomendaciones no son la cura a todos los problemas, como te dije antes, las pataletas son parte del desarrollo infantil, existieron, existen y existirán, sin embargo, nosotros que somos los adultos, podemos hacer grandes cosas para ayudarles a reconocer lo que sucede, y así puedan superarlas de manera más rápida. 

Lo más importante es recordar que no estás solo, que todo padre ha tenido que manejar un berrinche en la calle, en la casa, en el supermercado, en el banco y el mundo no se acabó por eso, mantente firme, se coherente y sobretodo mantén la calma, que ellos puedan ver en ti la serenidad que necesitan. 

¿Qué otra cosa haces o harías tu para ayudarle en esos momentos? No dejes de comentarlo, ¡seguro que nos podemos dar más ideas juntos!

Besos y nos leemos pronto

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